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Mateo 18:21-35

Sermón sobre Mateo 18: el siervo que no perdonó

Este pasaje aparece casi siempre después de un conflicto: alguien fue herido en la congregación, o el predicador quiere hablar de perdón sin sonar sentimental. El texto no deja escapatoria fácil, porque termina con una advertencia dura del propio Jesús, y pide que el predicador se pare primero del lado del siervo que debía diez mil talentos, no del lado del rey que perdona.

El texto de un vistazo

  1. Pedro pregunta hasta cuántas veces debe perdonar a un hermano que peca contra él, y propone un número que ya parece generoso: siete veces.
  2. Jesús responde con una cifra que no es una nueva cuenta sino el fin de contar: setenta veces siete.
  3. La parábola compara a un rey que decide arreglar cuentas con un siervo que le debe una suma imposible de pagar, y que perdona la deuda entera cuando el siervo suplica.
  4. Ese mismo siervo perdonado sale y estrangula a un compañero que le debe una suma pequeña, sin conceder el mismo plazo que a él le dieron.
  5. El rey se entera, retira el perdón y entrega al siervo a los verdugos, y el versículo 35 aplica la escena a cada oyente: así hará también mi Padre celestial si no perdonan de corazón.

Tres caminos que puede tomar el sermón

La desproporción como argumento

El sermón puede apoyarse en la brecha entre las dos deudas — una imposible de pagar, la otra menor — para mostrar que el perdón que Dios pide nace del perdón que ya recibimos, no de una regla aparte. Exige explicar la magnitud sin convertirla en una lección de aritmética: el oyente debe sentir la distancia, no memorizar la cifra.

La advertencia del versículo 35

Otro camino es tomar en serio la severidad del final: el rey retira el perdón y entrega al siervo a los verdugos. Este rumbo obliga a manejar con cuidado la relación entre gracia y juicio, sin dar a entender que la salvación se gana o se pierde por obras, y sin evitar el verso porque incomoda.

Qué es y qué no es perdonar

Un tercer camino trabaja la frase 'de corazón' del versículo 35 para distinguir el perdón interior de la reconciliación o de la confianza restaurada, algo que muchos oyentes necesitan oír con precisión. Requiere tiempo pastoral: hay quienes cargan heridas donde perdonar no significa volver a confiar sin condiciones, y el sermón no debe simplificar esa diferencia en una frase.

Dónde suelen resbalar los sermones sobre este texto

Perdonar por mandato, sin la deuda de fondo

Es fácil terminar diciendo 'hay que perdonar' como una orden aislada, sin volver a mostrar que el siervo debía una suma que jamás habría podido pagar. Sin ese fondo, el sermón suena a exigencia moral y pierde la razón por la que el texto manda perdonar.

Saltarse el versículo 35

Algunos sermones cierran con la escena de la deuda perdonada y dejan fuera la advertencia final, porque es la parte más incómoda del pasaje. El texto mismo la pone como la aplicación de Jesús, así que omitirla deja la parábola sin su punto.

Convertir el perdón en reconciliación automática

Otro deslizamiento común es tratar 'perdonar de corazón' como sinónimo de restaurar la confianza o la relación tal como estaba antes, sin matices. Para quien escucha desde una situación de abuso o daño real, esa igualdad puede sonar como una exigencia imposible o peligrosa que el texto no hace.

Cinco preguntas para después de predicar

  1. ¿Mencionó la desproporción entre las dos deudas — la enorme y la pequeña — o se quedó en la idea general de que 'hay que perdonar'? Revise cuántas veces nombró las cifras del texto.
  2. ¿Leyó o parafraseó el versículo 35 tal como está, con la advertencia del rey, o el sermón terminó antes de llegar a esa línea?
  3. ¿En algún momento distinguió perdonar de reconciliarse o de volver a confiar sin condiciones, o esas tres cosas quedaron mezcladas como si fueran una sola?
  4. ¿Cuántas veces usó frases como 'perdonemos siempre' o 'amemos más' sin nombrar una acción concreta que el oyente pudiera hacer esta semana?
  5. ¿Se incluyó usted mismo, en algún momento del sermón, como alguien que también necesita perdonar una deuda pendiente, o el perdón quedó siempre como tarea del oyente?

Que la aplicación no quede en el aire

Una aplicación aterrizada en este texto nombra a la persona y la deuda concreta — no 'perdone a quien le ofendió' sino un paso que se pueda dar antes del próximo domingo. Una aplicación que se queda en 'perdonemos como fuimos perdonados' suena verdadera pero no deja nada que revisar el lunes.

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