Hechos 1:1-11
Sermón sobre Hechos 1: testigos hasta lo último de la tierra
Hechos 1 se predica en el Domingo de Ascensión, en cultos de comisionamiento misionero o al abrir una serie sobre el libro de los Hechos, porque marca la bisagra entre el Jesús que caminó con los discípulos y la iglesia que actuará en su nombre. El texto exige del predicador algo incómodo: no cerrar la pregunta de los discípulos sobre el reino con una respuesta que el mismo Jesús no dio, y sostener juntas la promesa del Espíritu y la orden de ir, sin dejar que una eclipse a la otra.
El texto de un vistazo
- Hechos 1 comienza retomando el primer libro, el evangelio de Lucas, y resume los cuarenta días en que Jesús resucitado se apareció y habló del reino de Dios (v. 1-3).
- Jesús ordena a los discípulos que no se aparten de Jerusalén sino que esperen la promesa del Padre, el bautismo con el Espíritu Santo (v. 4-5).
- Los discípulos preguntan si es este el momento de restaurar el reino a Israel, y Jesús no responde la pregunta sino que la redirige: no les toca saber tiempos ni sazones, pero recibirán poder y serán testigos en círculos que se extienden desde Jerusalén hasta lo último de la tierra (v. 6-8).
- Jesús es levantado y una nube lo oculta de su vista, mientras ellos se quedan mirando al cielo (v. 9-10).
- Dos hombres vestidos de blanco los interrumpen con una pregunta y una promesa: así como lo vieron irse, así vendrá otra vez (v. 11).
Tres caminos que puede tomar el sermón
El poder antes que la orden: el Espíritu que capacita para testificar
El texto no manda testificar de inmediato; manda esperar la promesa, y solo después vendrá el poder para hacerlo (v. 4-5, 8). Predicar esta secuencia exige frenar el impulso de saltar directo a la estrategia o al programa de evangelismo, y admitir en voz alta que la tarea no se sostiene con resolución humana.
El mapa de la misión: Jerusalén, Judea, Samaria y lo último de la tierra
El versículo 8 traza un orden concreto, de lo cercano a lo lejano, y Samaria era precisamente el grupo que a los discípulos les costaba incluir. Este ángulo pide nombrar con precisión cuál es la Samaria de la congregación hoy, lo cual puede resultar incómodo si se hace en serio.
Por qué están mirando al cielo: de la contemplación pasiva a la espera activa
Los dos hombres de blanco no reprenden la esperanza del regreso de Cristo, sino la mirada fija que reemplaza la tarea encomendada (v. 10-11). Este ángulo exige sostener ambas cosas a la vez, el anhelo legítimo por el regreso de Cristo y el encargo de testificar mientras tanto, sin resolver la tensión demasiado rápido hacia un solo lado.
Dónde suelen resbalar los sermones sobre este texto
La pregunta del reino se convierte en clase de escatología
El versículo 6 toca un punto donde las tradiciones difieren, cómo se relaciona la iglesia con Israel y con el reino venidero, y el texto mismo no lo resuelve, lo redirige. Cargar el sermón con la tarea de zanjar esas diferencias es pedirle al pasaje algo que ni Jesús respondió.
La ascensión predicada solo como despedida triste
Es fácil quedarse en la pérdida, en el vacío que deja Jesús al subir, y perder de vista que el texto la presenta también como exaltación y como promesa repetida de regreso (v. 11). Un sermón que solo despide no ha terminado de leer el pasaje.
Testificar se vuelve técnica en vez de fruto del Espíritu
Cuando el sermón salta del versículo 5 al versículo 8 sin detenerse en la orden de esperar, testificar empieza a sonar a método o a programa de la iglesia, desconectado de que el texto lo hace depender del poder recibido. La secuencia del pasaje importa tanto como su contenido.
Cinco preguntas para después de predicar
- ¿Mencionó el sermón el versículo 8 y explicó el orden geográfico, Jerusalén, Judea, Samaria, hasta lo último de la tierra, o solo citó seréis mis testigos de forma genérica?
- ¿Abordó la pregunta de los discípulos en el versículo 6 y la respuesta de Jesús en el versículo 7, o pasó de largo hacia el versículo 8?
- Al hablar del regreso de Cristo en el versículo 11, ¿evitó fijar tiempos o señales que el texto no da, o se desvió hacia especulación sobre fechas?
- ¿Distinguió con claridad la orden de esperar de la orden de ir, y explicó cómo se relacionan entre sí, o las mezcló como si fueran lo mismo?
- ¿La aplicación final nombró una acción concreta que el oyente puede hacer antes del próximo domingo, o se quedó en seamos testigos?
Que la aplicación no quede en el aire
Una aplicación con dirección en este texto suena a seamos testigos o llevemos el evangelio a los demás, y se queda ahí. Una aplicación con acción nombra a quién, cuándo y qué, algo verificable en la semana que sigue, no solo una intención renovada.
- Escriba el nombre de una persona cercana pero distinta a usted, un vecino, un colega, y ore por ella cada día de esta semana.
- Antes del domingo, cuente en una conversación algo concreto que ha visto que Dios ha hecho en su vida, en vez de solo invitar a esa persona a la iglesia.
- Aparte diez minutos antes de una situación difícil de la semana para pedir específicamente la ayuda del Espíritu, en vez de resolverla primero por su cuenta.
Reciba un informe de su grabación de este sermónQué es Preaching Lab