Salmo 139
Sermón sobre Salmo 139: el Dios que lo conoce por completo
El Salmo 139 se predica casi siempre en un aniversario, un retiro, o cuando la congregación necesita oír que Dios la conoce por dentro. El salmo mismo empuja hacia dos direcciones a la vez: primero el consuelo de ser visto y sostenido, y después, en sus versículos finales, la súplica de que Dios examine y juzgue lo que hay de malo en el corazón. Predicarlo bien exige no soltar esa segunda mitad ni convertirla en una nota al pie.
El texto de un vistazo
- El salmo abre declarando que Dios conoce cada movimiento del salmista antes de que ocurra: sentarse, levantarse, la palabra que aún no ha llegado a la lengua (versículos 1 al 6).
- Sigue una segunda estrofa sobre una presencia que no se puede evadir, ni subiendo al cielo ni bajando al lugar de los muertos ni escondiéndose en la oscuridad (versículos 7 al 12).
- La tercera parte mira hacia atrás, al momento en que Dios formó al salmista en el vientre, y de ahí nace la alabanza por lo intrincado de ese diseño (versículos 13 al 18).
- Después viene un giro que muchas veces se omite: el salmista pide que Dios elimine a los violentos y confiesa que los odia con odio perfecto (versículos 19 al 22).
- El salmo cierra pidiendo que ese mismo Dios que todo lo conoce examine el propio corazón del salmista y lo guíe (versículos 23 y 24), lo que convierte todo el poema en una oración y no solo en una doctrina.
Tres caminos que puede tomar el sermón
El consuelo de ser conocido sin ser abandonado
Puede construir el sermón sobre los versículos 1 al 6 y 13 al 18 para hablarle a quien se siente invisible, anónimo o solo. El costo es que si se detiene ahí, el sermón se vuelve una afirmación general sobre la cercanía de Dios que no necesita del resto del salmo para sostenerse.
La presencia que no tiene salida
Los versículos 7 al 12 permiten predicar que no hay lugar, ni el más oscuro, donde Dios esté ausente, lo cual sirve tanto para consolar al que atraviesa una crisis como para advertir al que esconde algo. Exige que usted decida con claridad cuál de los dos registros va a usar, o que explique por qué usa ambos, porque mezclarlos sin aviso confunde al oyente.
Pedir el examen, no solo aceptar el conocimiento
Puede organizar todo el sermón alrededor de la oración final, versículos 23 y 24, tratando los primeros dieciocho versículos como la base que hace posible esa petición. Requiere pasar honestamente por los versículos 19 al 22 en vez de saltar del 18 al 23, porque sin ese tramo la petición final pierde su peso.
Dónde suelen resbalar los sermones sobre este texto
Saltar del versículo 18 al 23
Es común leer la parte hermosa del salmo y omitir los versículos 19 al 22, donde el salmista pide la muerte de los violentos y declara que los odia. El resultado es un salmo cómodo, pero ya no es este salmo, sino una versión editada de él.
Convertir los versículos 13 al 16 en un tema aparte
El lenguaje sobre ser formado en el vientre se usa con frecuencia como texto aislado sobre la identidad o el valor de la vida, fuera del movimiento del salmo. Cuando se separa así, se pierde que en el salmo esa alabanza lleva a la petición de ser examinado, no se queda en la autoestima.
Usar el versículo 8 para resolver un debate teológico
La mención del lugar de los muertos en el versículo 8 tienta a abrir una discusión completa sobre la vida después de la muerte o sobre la omnipresencia como categoría doctrinal. El salmo no está argumentando eso: está describiendo que no hay dónde huir de Dios, y forzarlo hacia un tratado deja al oyente sin el hilo pastoral del texto.
Cinco preguntas para después de predicar
- ¿En algún momento del sermón se leyeron o mencionaron los versículos 19 al 22, o el sermón pasó directamente del versículo 18 al 23?
- ¿Cuántas veces se usó la idea de consuelo frente a cuántas veces se usó la idea de examinar o escudriñar? ¿Hubo un balance entre las dos, o el sermón se quedó solo del lado cómodo?
- ¿Se explicó con un ejemplo concreto lo que significa que Dios examine el corazón, según el versículo 23, o quedó como una frase abstracta sin aplicación?
- Al escuchar la grabación de la sección sobre los versículos 7 al 12, ¿puede usted identificar si el énfasis fue consuelo, advertencia, o si explícitamente se ofrecieron los dos?
- ¿La conclusión del sermón terminó invitando al oyente a orar algo parecido a los versículos 23 y 24, o terminó solo en una afirmación sobre Dios sin pedirle nada al oyente?
Que la aplicación no quede en el aire
Una aplicación flotante en este salmo suena a dejar que Dios examine su corazón esta semana y ahí se queda. Una aplicación con acción pide algo verificable: que el oyente escriba una pregunta concreta para llevarle a Dios en oración sobre un área específica, y que la haga antes del próximo domingo, no que medite en general sobre el conocimiento de Dios.
- Escribir en un papel una sola pregunta, como si hay algo en su manera de tratar a su familia que Dios quiere señalarle, y orarla cada noche de esta semana.
- Elegir el momento del día en que suele sentirse más solo o invisible, y en ese momento repetir en voz alta la idea del versículo 5 como oración y no como dato.
- Antes del próximo domingo, hablar con una persona de confianza sobre algo que ha estado escondiendo, como respuesta concreta a pedirle a Dios que se lo señale.
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